Arrancar por los agudos
Es lo más dañino. La zona alta es la más exigente y necesita que el resto ya esté trabajando.
Guía · Calentamiento
Calentar no sirve para sonar mejor en la primera canción. Sirve para llegar entero a la última.
Es la diferencia entre un cantante que hace dos horas de show y termina fresco, y uno que a los cuarenta minutos empieza a perder el agudo. Y es también lo que separa una voz que dura décadas de una que se gasta.
Quién escribe esto
Doy clases de canto desde los 17 años: más de veinte, todos en Buenos Aires. Todo lo que leés acá sale de lo que uso en clase, no de lo que se repite en internet.
Como artista firmo Adriel Yanel: soy cantante y productor, fundé el sello Cassette 90 y mi trabajo salió en Infobae, CNN en Español, TN, Billboard Argentina y Filo News. Enseño lo que hago, y hago lo que enseño. Si hoy te trabás siempre en la misma nota o te da vergüenza que te escuchen, eso casi siempre tiene una causa concreta y se puede trabajar: cuando la tensión se empieza a soltar, podés escuchar tu voz haciendo algo que hasta ese momento no hacía. No hace falta saber música ni tener experiencia, y podés empezar cualquier semana según disponibilidad.
5,0 en Google · 186 reseñas
Conocer el métodoLas cuerdas vocales son tejido. Como cualquier tejido que va a hacer un esfuerzo repetido, responden mejor cuando se las lleva de a poco a la exigencia en lugar de arrancar en frío.
Un buen calentamiento hace tres cosas: activa la circulación en la zona, coordina el aire con el sonido y te avisa cómo está tu voz hoy. Esa última parte es la más subestimada. El calentamiento es el momento en que te enterás de que estás cansado, de que tenés la garganta cargada o de que dormiste poco.
Lo que no hace es arreglar problemas técnicos. Si desafinás o forzás el agudo, vas a desafinar y forzar igual, solo que con la voz tibia. El calentamiento prepara, no corrige.
Por eso conviene pensarlo como lo que hace un deportista antes de entrar a la cancha: no lo vuelve mejor jugador, lo pone en condiciones de jugar sin romperse.
Diez a quince minutos alcanzan. El orden es lo que importa: de menor a mayor exigencia, siempre.
Estos cuatro son los que veo con más frecuencia, y los cuatro convierten el calentamiento en desgaste.
Es lo más dañino. La zona alta es la más exigente y necesita que el resto ya esté trabajando.
El volumen alto no acelera el proceso. Se calienta suave; la intensidad es el último escalón.
Cuarenta minutos de ejercicios antes de un show te dejan sin la voz que ibas a usar. Diez a quince minutos bien hechos rinden más.
El efecto no dura toda la tarde. Conviene hacerlo cerca del momento de cantar, no a la mañana para un show de la noche.
Después de cantar mucho, la voz queda en un estado de exigencia parecido al de un músculo trabajado. Bajar de a poco ayuda a que al día siguiente esté disponible.
Alcanza con unos minutos de sonidos suaves en la zona media y grave, sin volumen, y con no hablar a los gritos apenas terminás. La conversación fuerte después de un show, en un lugar ruidoso, desgasta más que el show mismo.
Si notás que al otro día te falta el agudo o la voz sale opaca, casi siempre el problema no fue cantar: fue lo que hiciste después.
Donde pasa
Piano, micrófono y equipo de grabación, en Parque Chacabuco, a una cuadra de Av. La Plata y Av. San Juan. Acá es donde trabajo todo esto con cada alumno, una hora por semana.
Si te queda lejos, la clase online es la misma hora y el mismo precio: te escucho igual, y muchas veces mejor, porque tu voz llega sin el ruido de la sala.
Los calentamientos genéricos que circulan sirven como punto de partida, pero tu voz tiene sus zonas y sus mañas. Armar la rutina sobre lo que a vos te cuesta es parte de lo que trabajo en clase.
Clases individuales en Zuviría 51, CABA, u online desde donde estés. Lunes a viernes de 14 a 21 hs.
Planes
Mismo precio presencial en CABA que online. Sin matrícula ni inscripción.
Proceso individual
Doy yo cada clase, de principio a fin. Trabajamos sobre tu voz y sobre las canciones que querés cantar.
$250.000 ARSpor mes
Entre diez y quince minutos alcanza para la mayoría de los casos. Más tiempo no mejora el resultado y puede dejarte sin la voz que ibas a usar. Lo importante es el orden, de suave a exigente, no la duración.
Antes de cualquier uso exigente de la voz, incluida la clase. Es también el momento en que te enterás de cómo está tu voz ese día, y eso cambia lo que conviene trabajar.
Como punto de partida sí. La limitación es que no te escuchan: no saben que estás empezando por una zona que hoy te molesta ni que estás forzando sin darte cuenta.
Sí, y mucha gente lo hace. La condición es que puedas hacerlo suave y sin gritar sobre ruido de fondo, porque cantar arriba del ruido tensa.
Una vez no pasa nada grave. Repetido, sí: es una de las causas habituales de fatiga vocal y de perder el agudo con los años.
Hidratarse ayuda, y el agua a temperatura ambiente durante el día es lo más útil. El limón puede resecar y las bebidas muy calientes o muy frías no aportan nada. Nada de eso reemplaza al calentamiento.
Elegí la opción que mejor se ajuste a lo que buscás. En el paso siguiente seguimos por WhatsApp y ahí te paso días, horarios y todo lo que necesites saber.
¿Preferís leer la propuesta completa primero? Mirala acá abajo
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Consultás por:
Elegí lo que más se parezca a lo que te pasa y contame qué música escuchás. Con eso ya voy pensando tu clase antes de que hablemos.
Contame aunque sea una línea: qué escuchás y qué te gustaría trabajar.
Lo que vas a notar
Cada voz avanza a su ritmo, así que no te doy plazos. Estas son las escenas que más me cuentan mis alumnos. No aparecen en el mismo momento ni en el mismo orden para todos.
Lo que leíste acá te orienta. En la clase te digo cuál de estas cosas es la tuya, y en qué orden conviene tocarlas.
Practicar sin que nadie te escuche fija los errores igual que los aciertos. Cuando alguien te corrige en el momento, la misma media hora rinde otra cosa.
De principio a fin, con las frases largas completas. Ahí empezás a pensar en interpretar.
Para entender qué te pasa, sí. Para corregirlo, casi nunca: cantar es físico y hay que verlo en el momento en que pasa. Leyendo no hay nadie que te pare en la nota exacta donde se te cierra la garganta.
Si querés, probamos eso en la primera clase y lo escuchás vos.
Es una decisión de plata y conviene mirarla completa. Son cuatro o cinco horas al mes de trabajo individual con un profesor que da clases desde hace más de veinte años y que además graba y produce música.
Lo que estás pagando es un mes de trabajo individual sobre tu voz, tus canciones y lo que hoy te limita.
Eso me lo dicen muchos en el primer mensaje. En la mayoría de los casos lo que hay es una voz sin entrenar. La afinación se trabaja, el aire se ordena, los agudos tienen técnica.
Y la clase es individual: no tenés que cantar frente a un grupo mientras estás aprendiendo.
Las tres opciones que tenés, una al lado de la otra
A tu ritmo
Estudiás cuando querés. Nadie te corrige: el criterio lo ponés vos.
$250.000una sola vez
Lo que elige casi todo el mundo
Una hora por semana, con alguien que escucha tu voz y te corrige en el momento.
$250.000por mes, sin permanencia
Seguir igual
Es una opción válida y no hay apuro. Lo que no se ordena por su cuenta es la voz: si hoy te molesta algo al cantar, es probable que te siga molestando. El día que quieras mirarlo, escribime.
$0y la voz donde está hoy
Tomás un mes de clases, ves cómo trabajo y después decidís si seguís. No hay ciclo anual que te ate, no hay inscripción, no queda ninguna materia colgada. Se termina el mes y listo.
Y del otro lado vas a poder escuchar tu voz haciendo algo que hoy no hace. Lo que aprendés te queda como base para seguir usándolo, conmigo o por tu cuenta.
Si sentís que este es el tipo de trabajo que estabas buscando, hablemos. Decime qué días y horarios te sirven y vemos con cuál arrancamos.
Te contesto de lunes a viernes, de 14 a 21 hs.