Clases con Guille
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Guía · Afinación

Cómo dejar de desafinar al cantar

Si desafinás, lo más probable no es que tengas mal oído. Es que tu cuerpo todavía no sabe producir lo que tu oído ya escucha.

Esa distinción cambia todo, porque el que cree que no tiene oído deja de cantar, y el que entiende que le falta coordinación se pone a trabajar y mejora. En más de veinte años enseñando, la cantidad de alumnos que llegaron diciendo que eran desafinados y resultaron tener buen oído es abrumadora.

Guillermo Martin, profesor de canto, en su estudio de CABA

Quién escribe esto

Guillermo Martin, profesor de canto

Doy clases de canto desde los 17 años: más de veinte, todos en Buenos Aires. Todo lo que leés acá sale de lo que uso en clase, no de lo que se repite en internet.

Como artista firmo Adriel Yanel: soy cantante y productor, fundé el sello Cassette 90 y mi trabajo salió en Infobae, CNN en Español, TN, Billboard Argentina y Filo News. Enseño lo que hago, y hago lo que enseño. Si hoy te trabás siempre en la misma nota o te da vergüenza que te escuchen, eso casi siempre tiene una causa concreta y se puede trabajar: cuando la tensión se empieza a soltar, podés escuchar tu voz haciendo algo que hasta ese momento no hacía. No hace falta saber música ni tener experiencia, y podés empezar cualquier semana según disponibilidad.

5,0 en Google · 186 reseñas

Conocer el método

Por qué desafinás

Desafinar es producir una altura distinta de la que querías producir. Fijate que en esa definición hay dos partes: la que querías y la que salió. El problema casi siempre está en el puente entre las dos, no en la primera.

Tu oído reconoce cuando algo suena mal. Lo comprobás cada vez que escuchás a alguien cantar fuera de tono y te incomoda. Si podés detectarlo en otro, tu oído funciona. Lo que falla es la coordinación entre lo que escuchás y lo que hacen tus cuerdas vocales.

Esa coordinación es motriz, igual que la de la mano que aprende a escribir. Nadie dice que un chico de cinco años tiene mala mano porque le tiembla la letra. Decimos que le falta práctica. Con la voz pasa lo mismo y sin embargo la gente se declara desafinada para siempre.

Falta de coordinación

Escuchás bien pero el cuerpo todavía no reproduce lo que escuchás. Es lo más común y es lo que más rápido se corrige.

Tensión

La garganta apretada mueve la nota. Cuando el cuello, la mandíbula o la lengua están duros, la afinación se va aunque el oído esté perfecto.

Falta de aire

Si el sostén se cae, la nota cae con él. Muchas frases desafinan solo en el final, y ahí el problema es el aire, no la nota.

Registro equivocado

Cantar un tema en una tonalidad que no es la tuya te obliga a forzar, y forzando nadie afina.

El oído casi nunca es el problema

Hay una diferencia entre oído musical y memoria de la altura. El oído reconoce; la memoria retiene la nota mientras la producís. Lo que la mayoría llama tener mal oído es en realidad no sostener la referencia el tiempo suficiente.

Esa memoria se entrena. La entrenás escuchando, cantando encima, comparando y repitiendo. No hace falta tener oído absoluto, que es una rareza y ni siquiera es necesaria para cantar bien. Alcanza con el oído relativo, que es el que tenemos casi todos.

El caso de amusia real, la incapacidad neurológica de percibir diferencias de altura, es muy poco frecuente. Es mucho más probable que estés en el grupo grande de gente a la que le dijeron una vez que desafinaba y se lo creyó.

Por eso, cuando alguien me dice que no tiene oído, lo primero que hago es escucharlo. En la enorme mayoría de los casos el oído está y lo que falta es el camino entre el oído y la voz.

Cómo lo corregimos, en orden

Este es el orden con el que trabajo. Importa el orden: si te salteás los primeros pasos, los últimos no funcionan.

  1. Sacar la tensión primeroAntes de tocar la nota, hay que soltar mandíbula, lengua y cuello. Una garganta tensa desafina aunque el oído esté perfecto, y ningún ejercicio de afinación funciona sobre un cuerpo duro.
  2. Encontrar tu zona cómodaBuscamos el tramo donde tu voz suena sin esfuerzo. Ahí es donde vas a afinar primero, y desde ahí se amplía. Empezar por las notas difíciles es el error clásico.
  3. Trabajar la intención, no el músculoAcá entra el efecto ideomotor: en vez de pensar cómo poner la garganta, tenés clara la nota que querés y dejás que el cuerpo se organice. La intención bien dirigida afina más rápido que cualquier corrección técnica.
  4. Comparar con una referenciaPiano, guitarra o una nota grabada. Cantás encima, escuchás la diferencia y ajustás. La comparación repetida es lo que fija la memoria de la altura.
  5. Llevarlo a la canciónLos ejercicios sirven poco si no se trasladan al tema que querés cantar. Recién ahí sabés si la afinación quedó, porque una canción tiene ritmo, letra y emoción compitiendo por tu atención.

Trabajando así, la mayoría de los alumnos escucha una mejora dentro de la misma clase. No es magia: es que al soltar la tensión y dejar de controlar, el cuerpo hace lo que el oído ya sabía.

Los tres errores que más veo

Estos tres aparecen una y otra vez, y los tres empeoran justo lo que quieren arreglar.

Cantar más fuerte para afinar

Subir el volumen tensa y la tensión desafina. Cuando algo no sale, hay que bajar la intensidad, no subirla.

Escucharse de más

Estar pendiente del propio sonido mientras cantás mete al control consciente en el medio, y el control tensa. Se canta hacia afuera, no hacia adentro.

Practicar solo lo difícil

Repetir cien veces la nota que no sale instala la sensación de fracaso. Construimos desde lo que ya te sale y ampliamos de a poco.

Micrófono y piano en el estudio de canto de Zuviría 51, CABA

Donde pasa

El estudio, en Zuviría 51

Piano, micrófono y equipo de grabación, en Parque Chacabuco, a una cuadra de Av. La Plata y Av. San Juan. Acá es donde trabajo todo esto con cada alumno, una hora por semana.

Si te queda lejos, la clase online es la misma hora y el mismo precio: te escucho igual, y muchas veces mejor, porque tu voz llega sin el ruido de la sala.

Corregir esto solo es lento

Podés mejorar practicando por tu cuenta, pero el atajo real es que alguien te escuche y te diga en el momento qué está pasando. Cantar es físico: lo que a solas tardás meses en descubrir, en una clase se ve en minutos.

 
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Clases individuales en Zuviría 51, CABA, u online desde donde estés. Lunes a viernes de 14 a 21 hs.

Planes

Cuánto cuesta y qué incluye

Mismo precio presencial en CABA que online. Sin matrícula ni inscripción.

Proceso individual

Clases de canto, vocal coaching y desarrollo artístico

Doy yo cada clase, de principio a fin. Trabajamos sobre tu voz y sobre las canciones que querés cantar.

  • Una hora por semana, 4 o 5 clases por mes
  • Presencial en Zuviría 51, CABA, u online
  • Lunes a viernes de 14 a 21 hs, día y horario a convenir
  • Técnica vocal, interpretación y el repertorio que elijas
  • Material y seguimiento entre clase y clase

$250.000 ARSpor mes

Curso de Canto en videos$250.000, pago único. Empezás hoy y lo ves a tu ritmo. Regalá clases de cantoGift card con tu dedicatoria, para la persona que quieras.

Preguntas frecuentes

¿Se puede dejar de desafinar a cualquier edad?

Sí. La coordinación entre el oído y la voz se entrena igual a los 15 que a los 60. Cambia el tiempo que tarda en fijarse, no la posibilidad. Doy clases desde los 8 años en adelante y he trabajado con adultos que nunca habían cantado.

¿Cuánto tardo en dejar de desafinar?

Depende de cuánta tensión traigas y de cuánto practiques. La mejora suele escucharse en poco tiempo, muchas veces dentro de la primera clase, porque gran parte del problema es tensión y eso se suelta rápido. Que quede firme lleva repetición.

¿Sirven las aplicaciones para afinar?

Sirven como referencia para comparar alturas, pero no ven lo que hace tu cuerpo. Una aplicación te dice que la nota está baja; no te dice que estás apretando la lengua, que es la razón por la que está baja.

¿Y si de verdad tengo mal oído?

La incapacidad real de percibir diferencias de altura existe pero es muy poco frecuente. Antes de darlo por hecho, conviene que alguien te escuche. En veinte años enseñando, casi todos los que llegaron convencidos de eso tenían el oído en orden.

¿Desafino solo en las notas altas?

Es habitual, y ahí el problema no es la afinación sino el pasaje entre registros o la falta de aire. Eso lo trabajo distinto.

¿Puedo trabajar esto en clases online?

Sí. Te escucho igual, y muchas veces mejor, porque en la videollamada tu voz llega sin el ruido de la sala. Las clases online cuestan lo mismo que las presenciales.

Seguir leyendo

Cómo llegar a las notas altas Por qué te quedás sin aire El método completo Aprender a cantar

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¿Qué querés trabajar con tu voz?

Elegí lo que más se parezca a lo que te pasa y contame qué música escuchás. Con eso ya voy pensando tu clase antes de que hablemos.

Lo que vas a notar

Qué cambia cuando alguien te escucha cantar

Cada voz avanza a su ritmo, así que no te doy plazos. Estas son las escenas que más me cuentan mis alumnos. No aparecen en el mismo momento ni en el mismo orden para todos.

  1. Dejás de adivinar qué practicar

    Lo que leíste acá te orienta. En la clase te digo cuál de estas cosas es la tuya, y en qué orden conviene tocarlas.

  2. El ejercicio empieza a rendir

    Practicar sin que nadie te escuche fija los errores igual que los aciertos. Cuando alguien te corrige en el momento, la misma media hora rinde otra cosa.

  3. Cantás el tema entero y te queda voz

    De principio a fin, con las frases largas completas. Ahí empezás a pensar en interpretar.

Los datos que te faltan para decidir

  • Precio$250.000 ARS por mes
  • Qué incluye1 hora semanal, 4 o 5 clases al mes
  • Si faltás a una claseLa reprogramamos dentro del mes, avisando con 24 horas
  • Cuándo empezásCualquier semana, sin ciclos ni inscripción
  • Desde qué edadDesde los 8 años, sin techo
  • Experiencia previaNo hace falta ninguna

“¿No me alcanza con esto que leí?”

Para entender qué te pasa, sí. Para corregirlo, casi nunca: cantar es físico y hay que verlo en el momento en que pasa. Leyendo no hay nadie que te pare en la nota exacta donde se te cierra la garganta.

Si querés, probamos eso en la primera clase y lo escuchás vos.

“Me parece caro”

Es una decisión de plata y conviene mirarla completa. Son cuatro o cinco horas al mes de trabajo individual con un profesor que da clases desde hace más de veinte años y que además graba y produce música.

Lo que estás pagando es un mes de trabajo individual sobre tu voz, tus canciones y lo que hoy te limita.

“Creo que no tengo voz”

Eso me lo dicen muchos en el primer mensaje. En la mayoría de los casos lo que hay es una voz sin entrenar. La afinación se trabaja, el aire se ordena, los agudos tienen técnica.

Y la clase es individual: no tenés que cantar frente a un grupo mientras estás aprendiendo.

Las tres opciones que tenés, una al lado de la otra

A tu ritmo

Curso en videos

Estudiás cuando querés. Nadie te corrige: el criterio lo ponés vos.

$250.000una sola vez

Lo que elige casi todo el mundo

Clases conmigo

Una hora por semana, con alguien que escucha tu voz y te corrige en el momento.

$250.000por mes, sin permanencia

Seguir igual

No hacer nada

Es una opción válida y no hay apuro. Lo que no se ordena por su cuenta es la voz: si hoy te molesta algo al cantar, es probable que te siga molestando. El día que quieras mirarlo, escribime.

$0y la voz donde está hoy

El compromiso es de un mes, no de un año

Tomás un mes de clases, ves cómo trabajo y después decidís si seguís. No hay ciclo anual que te ate, no hay inscripción, no queda ninguna materia colgada. Se termina el mes y listo.

Y del otro lado vas a poder escuchar tu voz haciendo algo que hoy no hace. Lo que aprendés te queda como base para seguir usándolo, conmigo o por tu cuenta.

Si sentís que este es el tipo de trabajo que estabas buscando, hablemos. Decime qué días y horarios te sirven y vemos con cuál arrancamos.

Te contesto de lunes a viernes, de 14 a 21 hs.