Buscar el ejercicio definitivo
No existe. Un ejercicio sirve si ataca tu problema puntual; el mismo ejercicio en otra voz puede no hacer nada o empeorar.
Guía · Por dónde empezar
No se mejora practicando más. Se mejora practicando en el orden correcto, y la mayoría empieza por el final.
Lo veo todo el tiempo: gente que lleva meses repitiendo la nota que no le sale, o buscando ejercicios cada vez más avanzados, mientras el problema de base está en un lugar mucho más simple que nunca revisaron.
Quién escribe esto
Doy clases de canto desde los 17 años: más de veinte, todos en Buenos Aires. Todo lo que leés acá sale de lo que uso en clase, no de lo que se repite en internet.
Como artista firmo Adriel Yanel: soy cantante y productor, fundé el sello Cassette 90 y mi trabajo salió en Infobae, CNN en Español, TN, Billboard Argentina y Filo News. Enseño lo que hago, y hago lo que enseño. Si hoy te trabás siempre en la misma nota o te da vergüenza que te escuchen, eso casi siempre tiene una causa concreta y se puede trabajar: cuando la tensión se empieza a soltar, podés escuchar tu voz haciendo algo que hasta ese momento no hacía. No hace falta saber música ni tener experiencia, y podés empezar cualquier semana según disponibilidad.
5,0 en Google · 186 reseñas
Conocer el métodoEste es el orden con el que trabajo, y es deliberadamente aburrido al principio. Cada nivel sostiene al siguiente: si te salteás uno, el de arriba se cae.
La enseñanza tradicional arranca al revés: te explica el diafragma, la colocación, el paladar blando. El problema es que pensar en un músculo mientras cantás mete al control consciente en el medio, y el control consciente tensa.
Mi método parte del efecto ideomotor, que es la relación entre lo que imaginás y lo que hace tu cuerpo sin que se lo ordenes. Cuando tenés clara la intención de un sonido, la laringe, el aire y la postura se acomodan solos para producirlo.
No es una idea esotérica: lo experimentás cada vez que alcanzás un vaso sin calcular el ángulo del codo. La intención dirige y el cuerpo resuelve. Con la voz funciona igual, y mejor de lo que la gente supone.
Lo interesante es que al dominar la intención terminás dominando también la técnica y la parte motriz. No las salteás: llegás a ellas por el camino que no tensa.
Estos cuatro son los que más veo, y los cuatro parecen productivos mientras te estancan.
No existe. Un ejercicio sirve si ataca tu problema puntual; el mismo ejercicio en otra voz puede no hacer nada o empeorar.
Copiar un sonido ajeno te lleva a fabricar con la garganta lo que esa persona produce con su anatomía. Es de las formas más comunes de lastimarse.
Media hora enfocada rinde más que tres horas repitiendo el error. La voz se cansa y el error cansado se graba igual.
Repetir tus dos temas cómodos no amplía nada. El progreso viene de sumar material que te exige un poco más.
Los primeros cambios suelen aparecer rápido, y eso sorprende a casi todos. La razón no es mágica: gran parte de lo que traba una voz es tensión, y la tensión se empieza a soltar en la clase.
Lo que lleva tiempo es que ese cambio quede firme. Una cosa es que la nota salga cuando te la busco en clase, y otra es que salga sola en un escenario, con nervios y con el tema en la cabeza. Eso se construye con repetición.
Y hay algo que casi nadie anticipa: el mayor salto no suele ser técnico sino de confianza. Cuando dejás de tenerle miedo a una parte de la canción, todo lo demás mejora de golpe.
Si querés ver el método completo y de dónde salió, está explicado en detalle en la página del método.
Donde pasa
Piano, micrófono y equipo de grabación, en Parque Chacabuco, a una cuadra de Av. La Plata y Av. San Juan. Acá es donde trabajo todo esto con cada alumno, una hora por semana.
Si te queda lejos, la clase online es la misma hora y el mismo precio: te escucho igual, y muchas veces mejor, porque tu voz llega sin el ruido de la sala.
Podés avanzar solo, y mucha gente lo hace. Pero cantar es físico y se corrige en el momento: lo que a solas tardás meses en descubrir, en una clase se ve en minutos. Esa es toda la diferencia.
Clases individuales en Zuviría 51, CABA, u online desde donde estés. Lunes a viernes de 14 a 21 hs.
Planes
Mismo precio presencial en CABA que online. Sin matrícula ni inscripción.
Proceso individual
Doy yo cada clase, de principio a fin. Trabajamos sobre tu voz y sobre las canciones que querés cantar.
$250.000 ARSpor mes
Sí. La voz se entrena a cualquier edad, igual que cualquier otra habilidad motriz. Doy clases desde los 8 años en adelante y trabajo habitualmente con adultos que nunca habían cantado.
Los primeros cambios suelen escucharse en poco tiempo, muchas veces en la primera clase, porque gran parte del bloqueo es tensión. Consolidarlo depende de cuánto practiques, y ahí no hay plazos honestos que se puedan prometer.
No. La enorme mayoría de mis alumnos no lee música y canta muy bien. Si en algún momento te sirve aprenderlo, lo vemos, pero no es un requisito para empezar.
Mejor poco y seguido que mucho de golpe. Sesiones cortas y frecuentes fijan la coordinación motriz; las maratones cansan la voz y graban el error.
Sirven, y por eso tengo un curso en videos. La limitación es que no te escuchan: no saben que estás apretando la lengua ni que el ejercicio que elegiste no es el que tu voz necesita hoy.
En un grupo cantás unos minutos y el resto del tiempo escuchás. En una clase individual la hora entera es tu voz, con un plan armado sobre lo que a vos te cuesta.
Elegí la opción que mejor se ajuste a lo que buscás. En el paso siguiente seguimos por WhatsApp y ahí te paso días, horarios y todo lo que necesites saber.
¿Preferís leer la propuesta completa primero? Mirala acá abajo
Dejame tus datos y seguimos por WhatsApp. Te contesto yo, no una secretaria ni un bot.
Consultás por:
Elegí lo que más se parezca a lo que te pasa y contame qué música escuchás. Con eso ya voy pensando tu clase antes de que hablemos.
Contame aunque sea una línea: qué escuchás y qué te gustaría trabajar.
Lo que vas a notar
Cada voz avanza a su ritmo, así que no te doy plazos. Estas son las escenas que más me cuentan mis alumnos. No aparecen en el mismo momento ni en el mismo orden para todos.
Lo que leíste acá te orienta. En la clase te digo cuál de estas cosas es la tuya, y en qué orden conviene tocarlas.
Practicar sin que nadie te escuche fija los errores igual que los aciertos. Cuando alguien te corrige en el momento, la misma media hora rinde otra cosa.
De principio a fin, con las frases largas completas. Ahí empezás a pensar en interpretar.
Para entender qué te pasa, sí. Para corregirlo, casi nunca: cantar es físico y hay que verlo en el momento en que pasa. Leyendo no hay nadie que te pare en la nota exacta donde se te cierra la garganta.
Si querés, probamos eso en la primera clase y lo escuchás vos.
Es una decisión de plata y conviene mirarla completa. Son cuatro o cinco horas al mes de trabajo individual con un profesor que da clases desde hace más de veinte años y que además graba y produce música.
Lo que estás pagando es un mes de trabajo individual sobre tu voz, tus canciones y lo que hoy te limita.
Eso me lo dicen muchos en el primer mensaje. En la mayoría de los casos lo que hay es una voz sin entrenar. La afinación se trabaja, el aire se ordena, los agudos tienen técnica.
Y la clase es individual: no tenés que cantar frente a un grupo mientras estás aprendiendo.
Las tres opciones que tenés, una al lado de la otra
A tu ritmo
Estudiás cuando querés. Nadie te corrige: el criterio lo ponés vos.
$250.000una sola vez
Lo que elige casi todo el mundo
Una hora por semana, con alguien que escucha tu voz y te corrige en el momento.
$250.000por mes, sin permanencia
Seguir igual
Es una opción válida y no hay apuro. Lo que no se ordena por su cuenta es la voz: si hoy te molesta algo al cantar, es probable que te siga molestando. El día que quieras mirarlo, escribime.
$0y la voz donde está hoy
Tomás un mes de clases, ves cómo trabajo y después decidís si seguís. No hay ciclo anual que te ate, no hay inscripción, no queda ninguna materia colgada. Se termina el mes y listo.
Y del otro lado vas a poder escuchar tu voz haciendo algo que hoy no hace. Lo que aprendés te queda como base para seguir usándolo, conmigo o por tu cuenta.
Si sentís que este es el tipo de trabajo que estabas buscando, hablemos. Decime qué días y horarios te sirven y vemos con cuál arrancamos.
Te contesto de lunes a viernes, de 14 a 21 hs.