Primer pasaje
El más notorio y el que casi todo el mundo siente. Suele estar en la zona media alta y es donde aparece el quiebre clásico.
Guía · Registro
Es el punto de tu voz donde el mecanismo cambia. Si el cambio se hace de golpe, la voz se quiebra. Si no se hace, la voz se traba.
Ese quiebre que sentís siempre en la misma zona no es un límite de tu voz ni una falla personal. Es lo que le pasa a cualquier voz sin entrenar, y es probablemente lo que más rápido amplía el registro cuando lo trabajás bien.
Quién escribe esto
Doy clases de canto desde los 17 años: más de veinte, todos en Buenos Aires. Todo lo que leés acá sale de lo que uso en clase, no de lo que se repite en internet.
Como artista firmo Adriel Yanel: soy cantante y productor, fundé el sello Cassette 90 y mi trabajo salió en Infobae, CNN en Español, TN, Billboard Argentina y Filo News. Enseño lo que hago, y hago lo que enseño. Si hoy te trabás siempre en la misma nota o te da vergüenza que te escuchen, eso casi siempre tiene una causa concreta y se puede trabajar: cuando la tensión se empieza a soltar, podés escuchar tu voz haciendo algo que hasta ese momento no hacía. No hace falta saber música ni tener experiencia, y podés empezar cualquier semana según disponibilidad.
5,0 en Google · 186 reseñas
Conocer el métodoLas cuerdas vocales pueden funcionar de maneras distintas. Para las notas graves trabajan más gruesas y con más contacto; para las agudas se estiran y adelgazan. El pasaje es la zona donde tienen que cambiar de una configuración a la otra.
Si el cambio ocurre de golpe, escuchás el escalón: la voz se quiebra o salta a un sonido más liviano y débil. Si te resistís al cambio y empujás la voz de pecho hacia arriba, la garganta se cierra y la nota grita o directamente no sale.
Lo que hace un cantante formado no es evitar el pasaje. Es cruzarlo tan gradual que no se escucha. A eso se le llama mezcla, y es el objetivo del trabajo.
El más notorio y el que casi todo el mundo siente. Suele estar en la zona media alta y es donde aparece el quiebre clásico.
Más arriba, cerca del límite del registro. Lo trabajo después, cuando el primero ya está resuelto.
Cuando el cambio se escucha. La voz salta y pierde cuerpo de golpe.
Cuando no se escucha. La voz sube y baja como una sola, sin costura visible.
El pasaje es difícil por una razón que no es técnica sino de reflejo: cuando sentís que la voz se va a quebrar, el cuerpo se defiende apretando. Y apretar es exactamente lo que impide el cambio.
Por eso el trabajo consciente sobre el pasaje suele empeorarlo. Cuanto más pendiente estás de la nota donde se rompe, más se rompe. El control consciente tensa, y la tensión bloquea el mecanismo que necesita moverse libre.
Acá es donde el efecto ideomotor cambia el resultado. En vez de darle una orden a la garganta, se trabaja con la intención del sonido y con ejercicios que cruzan la zona sin que la tengas en la cabeza. Cuando el cuerpo pasa sin darse cuenta de que pasó, ya está.
Ese es el motivo por el que muchos alumnos cruzan bien el pasaje en la primera clase con un ejercicio simple, y no lograban hacerlo solos con material que se los explicaba en detalle.
El orden importa más que los ejercicios en sí. Todo lo que sigue depende del primer paso.
Son tres cosas distintas que la gente mezcla, y esa confusión hace que muchos abandonen antes de tiempo.
Un mecanismo liviano, con poco contacto entre las cuerdas. Suena aireado. No es hacer trampa: es una herramienta legítima y una excelente puerta de entrada para trabajar la zona alta.
La combinación equilibrada de los dos mecanismos. Tiene el cuerpo del pecho y la libertad del registro alto. Es a lo que apunta el trabajo.
Empujar el mecanismo grave más arriba de donde puede ir. Suena potente por un rato y es la forma más común de lastimarse.
El salto audible entre mecanismos. Es un síntoma, no un destino: indica que el cruce todavía es brusco.
Donde pasa
Piano, micrófono y equipo de grabación, en Parque Chacabuco, a una cuadra de Av. La Plata y Av. San Juan. Acá es donde trabajo todo esto con cada alumno, una hora por semana.
Si te queda lejos, la clase online es la misma hora y el mismo precio: te escucho igual, y muchas veces mejor, porque tu voz llega sin el ruido de la sala.
Es la zona donde el material general sirve menos, porque tu pasaje está en un punto propio y el ejercicio que le sirve a otro puede no servirte. Escucharte y elegir el camino según tu voz es exactamente lo que hace la diferencia acá.
Clases individuales en Zuviría 51, CABA, u online desde donde estés. Lunes a viernes de 14 a 21 hs.
Planes
Mismo precio presencial en CABA que online. Sin matrícula ni inscripción.
Proceso individual
Doy yo cada clase, de principio a fin. Trabajamos sobre tu voz y sobre las canciones que querés cantar.
$250.000 ARSpor mes
Depende de tu tipo de voz y de cómo la usás. La zona aproximada se identifica escuchándote subir: es el punto donde aparece la inestabilidad o el quiebre. Es más útil ubicarlo por sensación que buscar una nota fija en una tabla.
No se elimina, porque es parte del funcionamiento de la voz. Lo que lográs es que deje de escucharse: la transición se vuelve tan gradual que suena como una sola voz de abajo hasta arriba.
Porque ahí está el punto donde el mecanismo tiene que cambiar. La constancia es una buena señal: significa que el problema es de coordinación y no algo aleatorio.
Suele ampliar el registro bastante, sí, porque muchas de las notas que creías no tener estaban del otro lado del quiebre y eran inaccesibles por eso, no por falta de rango.
El primer cruce limpio suele aparecer rápido, a veces en la primera clase, porque casi siempre se trata de sacar tensión. Que sea estable en cualquier canción y a cualquier volumen lleva bastante más práctica.
Sí. Escucho el quiebre con claridad por videollamada y puedo corregirlo en el momento, que es lo que importa.
Elegí la opción que mejor se ajuste a lo que buscás. En el paso siguiente seguimos por WhatsApp y ahí te paso días, horarios y todo lo que necesites saber.
¿Preferís leer la propuesta completa primero? Mirala acá abajo
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Consultás por:
Elegí lo que más se parezca a lo que te pasa y contame qué música escuchás. Con eso ya voy pensando tu clase antes de que hablemos.
Contame aunque sea una línea: qué escuchás y qué te gustaría trabajar.
Lo que vas a notar
Cada voz avanza a su ritmo, así que no te doy plazos. Estas son las escenas que más me cuentan mis alumnos. No aparecen en el mismo momento ni en el mismo orden para todos.
Lo que leíste acá te orienta. En la clase te digo cuál de estas cosas es la tuya, y en qué orden conviene tocarlas.
Practicar sin que nadie te escuche fija los errores igual que los aciertos. Cuando alguien te corrige en el momento, la misma media hora rinde otra cosa.
De principio a fin, con las frases largas completas. Ahí empezás a pensar en interpretar.
Para entender qué te pasa, sí. Para corregirlo, casi nunca: cantar es físico y hay que verlo en el momento en que pasa. Leyendo no hay nadie que te pare en la nota exacta donde se te cierra la garganta.
Si querés, probamos eso en la primera clase y lo escuchás vos.
Es una decisión de plata y conviene mirarla completa. Son cuatro o cinco horas al mes de trabajo individual con un profesor que da clases desde hace más de veinte años y que además graba y produce música.
Lo que estás pagando es un mes de trabajo individual sobre tu voz, tus canciones y lo que hoy te limita.
Eso me lo dicen muchos en el primer mensaje. En la mayoría de los casos lo que hay es una voz sin entrenar. La afinación se trabaja, el aire se ordena, los agudos tienen técnica.
Y la clase es individual: no tenés que cantar frente a un grupo mientras estás aprendiendo.
Las tres opciones que tenés, una al lado de la otra
A tu ritmo
Estudiás cuando querés. Nadie te corrige: el criterio lo ponés vos.
$250.000una sola vez
Lo que elige casi todo el mundo
Una hora por semana, con alguien que escucha tu voz y te corrige en el momento.
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Seguir igual
Es una opción válida y no hay apuro. Lo que no se ordena por su cuenta es la voz: si hoy te molesta algo al cantar, es probable que te siga molestando. El día que quieras mirarlo, escribime.
$0y la voz donde está hoy
Tomás un mes de clases, ves cómo trabajo y después decidís si seguís. No hay ciclo anual que te ate, no hay inscripción, no queda ninguna materia colgada. Se termina el mes y listo.
Y del otro lado vas a poder escuchar tu voz haciendo algo que hoy no hace. Lo que aprendés te queda como base para seguir usándolo, conmigo o por tu cuenta.
Si sentís que este es el tipo de trabajo que estabas buscando, hablemos. Decime qué días y horarios te sirven y vemos con cuál arrancamos.
Te contesto de lunes a viernes, de 14 a 21 hs.